En medio de la oscuridad
el susurro de los arboles se congela,
el tiempo se detiene mas allá de media noche
buscando excusar los perdidos y abandonados,
saboreando el cristal de las ventanas,
las gotas de neblina escurriendo por las paredes
y el camino embriagado por el olor de la soledad.
Un rastro de tintes violetas revolotea en el aire,
se esconde entre las siluetas y vuelve a mostrarse
incita a las sombras a bailar bajo la luz de las calles,
esa luz ensordecedora y pálida
que absorbe el calor de los transeúntes.
Dos caminos se separan al fondo de la calle
uno lleva a el ciclo de la vida,
el otro te mantendrá despierto en sueños
deleitándote de los ecos de la noche...
el susurro de los arboles se congela,
el tiempo se detiene mas allá de media noche
buscando excusar los perdidos y abandonados,
saboreando el cristal de las ventanas,
las gotas de neblina escurriendo por las paredes
y el camino embriagado por el olor de la soledad.
Un rastro de tintes violetas revolotea en el aire,
se esconde entre las siluetas y vuelve a mostrarse
incita a las sombras a bailar bajo la luz de las calles,
esa luz ensordecedora y pálida
que absorbe el calor de los transeúntes.
Dos caminos se separan al fondo de la calle
uno lleva a el ciclo de la vida,
el otro te mantendrá despierto en sueños
deleitándote de los ecos de la noche...












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