Cuando coloque mis manos alrededor de tu cuello, suspire…
en verdad era un placer sentir tu piel
se deslizaba entre mis dedos y te sujete fuertemente,
tu piel, ese manto de color durazno al igual que su textura
incitaban a que te presionara más,
tus manos se adhirieron fuertemente a mis brazos
mientras tus uñas se incrustaban en mi propia piel,
tan fuerte, tan profundo que unos hilos carmín escaparon
trazaron senderos y terminaron en el suelo
mientras yo presionaba cada vez más
tu aliento se corto y tornaste un poco sonrojada como si esos senderos coloraran tus mejillas…
y tu mirada perdió el brillo de tus ojos.
Al final solo quedo tu cuerpo inerte sin vida
un cadáver relleno de órganos paralizados enfriándose,
sostuve tu cuello un momento más, aun no quería que tocara el suelo,
desecharlo resultaría una ironía después de todo,
conseguirte no fue fácil…
sábado, 26 de junio de 2010
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